Complicaciones en el embarazo

Complicaciones en el embarazo

Un embarazo no es ni mucho menos una enfermedad, ni estar embarazada significa estar enferma. Como se suele decir, la naturaleza es sabia y nuestro cuerpo está preparado para llevar a término un embarazo de manera satisfactoria pero, aunque la mayoría de los embarazos se desarrollan sin problemas, a lo largo de estos 9 meses pueden surgir complicaciones, muchas de las cuales podrás prevenir si sabes identificar los síntomas.

Por ello, es importante estar informada, pero tampoco te obsesiones ahora y pretendas convertirte en ginecóloga de un día para otro. Con tener una idea general de las principales complicaciones y sus síntomas será suficiente, el resto es trabajo de tu médico, quien ya te someterá a los controles oportunos y te advertirá en caso que detecte algún problema.

Aunque la mayoría de los embarazos se desarrollan sin problemas, es importante tener una idea general de cuáles son las principales complicaciones que pueden surgir para estar prevenida y saber cómo debes actuar en cada momento

Las 10 complicaciones más frecuentes del embarazo

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  • Aborto

    Se llama aborto espontáneo a la pérdida del feto de manera natural antes de las 20 semanas de gestación.  El porcentaje de abortos espontáneos se sitúa, según las estadísticas, en 2 de cada diez embarazos. En muchos de los casos tienen lugar incluso antes de que la mujer se entere de que está embarazada. Sus síntomas suelen ser manchado o sangrado vaginal y dolor vaginal. Ten en cuenta que aunque manches no significa que vayas a tener un aborto, aunque sí que te recomendamos que te pongas en contacto con tu ginecólogo. En la mayoría de los casos el aborto espontáneo no se puede evitar.
  • Embarazo ectópico

    El embarazo ectópico ocurre cuando el feto se desarrolla fuera del útero, generalmente en las trompas de Falopio. Sus síntomas son dolor abdominal, dolor de hombro, sangrado vaginal y sensación de mareo o desmayo. Con un embarazo ectópico corre riesgo la vida de la madre, por tanto,  debe eliminarse lo antes posible. En este caso se utilizan fármacos o se recurre a la cirugía, dependiendo de los casos, para eliminar este tejido ectópico.
  • Desprendimiento de placenta

    La placenta se empieza a despegar de la pared del útero antes del nacimiento del bebé, lo que puede provocar que el feto no reciba el oxigeno necesario. Sus síntomas son dolor abdominal, sangrado vaginal, cólicos y sensibilidad en el útero. Cuando se separa más de la mitad de la placenta se suele practicar una cesárea de urgencia, en los casos menores se recomienda reposo en cama hasta que se detiene la hemorragia.
  • Placenta previa

    La placenta previa tiene lugar cuando la placenta se sitúa por delante de la cabeza del bebé y cubre toda la apertura del cuello uterino. Es una complicación bastante normal hasta las 20 semanas de gestación, pero si llegado el momento del nacimiento la placenta sigue ubicada en el mismo lugar el parto vaginal es imposible. En muchos casos no se presentan síntomas, si los hay el principal es el sangrado vaginal, en ese caso se recomienda reposo.
  • Rotura prematura de la bolsa

    Esto supone que se pierda líquido amniótico por la vagina sin estar de parto, entonces los gérmenes del cuello del útero y la vagina pueden invadir el líquido amniótico y provocar una infección al bebé. Si crees que estás perdiendo líquido amniótico debes acudir inmediatamente al médico, el te confirmará si se trata de esta complicación o simplemente sufres incontinencia o se trata de flujo vaginal. Si finalmente se trata de una rotura, y se produce antes de la semana 32 de gestación, se recomienda reposo y se administra medicación para acelerar la maduración de los pulmones del bebé y antibióticos para prevenir las infecciones. Sólo en el 2% de los casos se llega al extremo de provocar el parto por una infección antes de la semana 32.
  • Preeclampsia

    La preeclampsia es una complicación que comienza después de la semana 20 de gestación y que provoca hipertensión, también puede afectar los riñones y otros órganos. Los síntomas de la preeclamsia son hipertensión, hinchazón de las manos y la cara, demasiadas proteínas en la orina, dolor estomacal, visión borrosa y mareo. La única cura que existe para esta complicación es el parto, pero intentará evitarse antes de la semana 37. Si es demasiado pronto se somete tanto a la madre como al bebé a controles muy estrictos, es posible que la madre necesite hacer reposo y tomar algún medicamento para bajar tensión.
  • Diabetes gestacional

    En la mayoría de los casos suele aparecer hacia la mitad del embarazo debido a que las hormonas bloquean la función de la insulina. Sus síntomas son muy leves como cansancio, sed y ganas constan,tes de orinar. Desaparece con el parto, pero se tiene más probabilidades de padecer la enfermedad en el futuro. Su tratamiento suele ser dieta estricta y algo de deporte. Sólo en casos extremos se recurre a los medicamentos o la insulina.
  • Incompatibilidad de Rh

    La sangre de la madre y del bebé no son compatibles. En estos casos la sangre de la madre puede desarrollar anticuerpos que actúan contra los glóbulos rojos de la sangre del feto destruyendo parte de ellos. Esto puede derivar en la llamada enfermedad hemolítica del recién nacido, una variedad de anemia. Según la gravedad existen diversos tratamientos, como inyectar anticuerpos anti-Rh en la madre Rh-negativo o una transfusión de sangre al feto. Sólo en raras ocasiones se practican transfusiones al bebé una vez ha nacido.
  • Poco líquido amniótico u oligohidramnios

    El líquido amniótico es el fluido que rodea al bebé y es fundamental para su desarrollo. Los síntomas que te deben poner en alerta son las pérdidas vaginales o que tu bebé no aumenta de peso o no crece como debería. Si padeces este problema seguramente tu médico te recomendará guardar reposo y beber mucha agua, aunque todo depende del momento de la gestación en que se presente.
  • Retraso en el crecimiento intrauterino

    El feto no crece al ritmo esperado, en la mayoría de los casos se debe a que el bebé no recibe el oxigeno o la alimentación necesaria porque la placenta no realiza adecuadamente su función o porque el bebé no está adherido correctamente al útero. Entre las causas que pueden provocar esta complicación encontramos el tabaco, el alcohol, ciertos medicamentos, la hipertensión, las infecciones o determinados trastornos genéticos o anomalías congénitas. Su tratamiento es muy individualizado y depende mucho del momento de la gestación en que se presente.

 

Como conclusión te diremos que es importante estar informada, pero más importante aún es que asistas a todas y cada una de las visitas prenatales de tu médico, en caso de existir cualquier problema el factor tiempo es determinante en un embarazo.

 

¿Has padecido o padeces alguna de estas complicaciones en tu embarazo? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

 

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